Que bonita y mágica es la noche de San Juan, verdad? Una de las más largas del año en la que una energía especial nos invade. Quizás será porque el verano por fin ya está aquí  y todas esas cosas buenas que trae se sienten esta noche creando esa magia veraniega tan especial.

Este año Tanit iba a preparar una mesa para recibir a sus invitados y por fortuna yo fui testigo de ello. En esta ocasión pude captar algunas imágenes las cuales me sirven de claro ejemplo para explicar el tema de este mes: cómo fotografiar de noche. Porque el verano es sin duda una buena época para conocer cómo hacer un buen reportaje fotográfico de tu fiesta, verdad?

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En una escena con poca luz, en la que no podemos modificarla con flashes u otro tipo de luz artificial, nuestro mejor aliado es el trípode o en su defecto podemos jugar (dependiendo de las características técnicas de cada equipo) con la ISO y/o con la abertura del diafragma del objetivo.

Sensibilidad ISO: subir la ISO de vuestra cámara es una buena opción porque con ello el sensor necesita menos exposición para captar la luz de la escena. Que esa subida sea mayor o menor dependerá de las características técnicas de cada cámara. Lo que hay que tener en cuenta es que cuanto más alta sea la ISO que usemos menos calidad tendrá la imagen, es decir, perderá nitidez y aparecerá el ruido de color. Así que conviene no abusar.

Abertura de Diafragma: Dependiendo de la luminosidad de cada objetivo mayor será la cantidad de luz que podamos captar, permitiéndonos hacer la foto sin que la imagen quede movida por haber tenido que usar una velocidad demasiado lenta. La limitación que tenemos en este caso, es que cuanto más grande sea la abertura del diafragma, y por lo tanto más luz sea la que le llegue al sensor, menos profundidad de campo tendrá la fotografía, es decir, menos zona enfocada habrá. Todo depende del efecto que queramos conseguir.

Trípode: Aunque hace el trabajo más lento y a veces puede resultar aparatoso, puede ser vuestro mejor amigo en escenas estáticas con poca luz. El hecho de tener un lugar donde apoyar la cámara, sabiendo que no se va a mover, nos permite usar velocidades muy lentas, sin que nos salgan las fotografías movidas. Eso nos permite, no tener que subir la sensibilidad ISO, y así conservar la calidad máxima en la imagen final y también, poder decidir que abertura de diafragma usar, pudiendo escoger el efecto de profundidad de campo (zona enfocada de la escena) que estemos buscando para nuestras imágenes.

¿Os atrevéis ahora a afrontar una escena con poca luz? Seguro que os salen unas fotos maravillosas este verano.