Hoy te traemos la boda de Jordi y Patricia, una celebración 10 para unos novios 10, y no lo digo yo, lo dice su organizadora, Lidia Ruiz Wedding Planner. Resulta que los novios “querían una boda muy cuidada en la que no faltase el mínimo detalle ni se descuidara la gastronomía” y Lidia, que siempre busca bodas con alma en las que el amor sea el protagonista del día, consiguió crear “una decoración de boda en amarillos que respiró frescura, elegancia y mucho glamour”. ¿Te atreves a juzgarlo por ti misma?

Los detalles en la boda de Jordi y Patricia empezaron nada más introducir el aperitivo porque los invitados los recibieron con una suelta de globos blancos y amarillos. ¿Por qué esos colores? Pues porque la decoración de la boda giró en torno a tonos amarillos, blancos y grises perla para poder crear un bonito contraste. Como siempre Lidia organizó la boda en función a las preferencias y al estilo de la pareja y como ellos querían muchos detalles ¡muchos detalles obtuvieron!

Para la entrada a la ceremonia civil preparamos una tablet que rezaba “sólo con vosotros esto es tan especial” para darle las gracias a los invitados. También reservamos un rincón en el que las mujeres se pudieran colocar los cubretacones, preparamos paipais de color amarillo, pañuelos de lágrimas de felicidad y arroz y pétalos para los novios.

Pero lo mejor esperaba en la zona del aperitivo en la que adornaron los árboles con farolillos blancos con un toque de amarillo. “En la entrada colocamos un precioso mástil con la fecha, el nombre de los novios y flechas que indicaban qué dirección tomar.” Los detalles de los invitados, para que nadie se quedara sin ellos, estaban colocados en la entrada del aperitivo y eran un botecito lleno de gominolas y una botellita de orujo. “El photocall se encontraba en la zona del aperitivo y los invitados se pudieron hacer todas las fotos que quisieron con una Polaroid y luego colocarlas en el álbum de recuerdo para los novios con washi tapes” ¡Y como recompensa obtenían una chapita con frases divertidas!

Para que a los fumadores no les entrara ansiedad prepararon “un cigar corner con palabras love luminosas en la entrada del salón. Como a la pareja les encanta la gastronomía gallega se decidieron por celebrar su boda en La Hacienda, donde predomina el pescado y marisco fresco. La elegancia y el glamour lo aportaron las sillas de metacrilato, los platos de cristal transparente y las copas de Martini bien altas y decoradas con flores blancas y amarillas, y para darle color a la sala utilizamos servilletas de color amarillo sobre un mantel gris perla para la ocasión.

Y amarillín amarillado, este cuento se ha acabado. ¡Qué no, qué es broma! ¿Cómo se va a acabar el cuento si a Jordi y a Patri todavía les quedan años y años de felicidad? Desde aquí les deseamos lo mejor.

Decoracion de boda amarillos y blancos

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Organización Lidia Ruiz Wedding Planner | Fotografía Josep Guitart Fotògraf | Ubicación La Hacienda | Flores Bancells Floristes | Caravana La Petite Roulotte | Señales Woowlow | Alquiler hostelería Abanik | Sillas Options


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