Porque el amor es como el mar: inmenso, infinito, grandioso y sin esquinas. A veces sereno y calmado; otras fuerte, impetuoso, vibrante y loco. A veces es como el pez que se deja llevar por la corriente, dichoso y feliz porque no sabe hacia dónde va; simplemente disfruta del camino. Otras, el pez lucha contracorriente por llegar donde otros no pueden, por alcanzar esa orilla, por rebeldía…

A veces el amor es como la brisa, esa que al cerrar los ojos te transporta, te relaja y te da paz. Y otras, te revuelve el pelo, el alma y hasta las entrañas dejándote una sensación amarga.

A veces imposible como las olas intentando alcanzar las rocas por más que lo intentan una y otra vez…

Y a veces, solo a veces, es increíble. Mágico. Eterno.

Cuando pensaba en esta sesión en la playa, en la luz del sol reflejada en el agua creando esos pequeños destellos, en el color del mar y en los paseos por la orilla recordé a Sorolla. Ese maestro capaz de plasmar con sus pinceles la luz intensa de verano, los colores del mediterráneo, el momento, la cotidianidad, la belleza de lo sencillo y, sobre todo, la serenidad.

Su luz y sus azules atrapan igual que el amor cuando llega, así quise que fuera Serenity Sea Love; un pequeño homenaje a “Elena Sorolla en la playa” con su ya mítica pamela y “Paseo a orillas del mar” dándole protagonismo al blanco y al azul con pequeños toques de rosa cuarzo.

Me imaginé una mesa de madera fuerte, robusta y sin mantel anclada en la arena, el sonido del mar de fondo y el sol tostando la piel… un camino de verdes enredaderas, el lino natural como material, cubiertos de alpaca, el cuarzo y la seda. Una decoración sencilla con pocos elementos que le otorgara a la naturaleza el punto focal.

Una antiquísima mesa tocinera entre las rocas que crea un rincón íntimo e ideal para los dulces de Entre Harinas, un verso de un poema hecho madera gracias a las chicas de Estudi vint-i-dos y una papelería a la acuarela gracias a la sensibilidad de Marina Guiu. 

Un vestido ligero, vaporoso y delicado combinado con una falda tul azul que Immaclé creó expresamente para esta sesión. A ella me la imaginaba delicada, rubia y de mirada aguamarina con una sonrisa que derrite hasta el corazón más frío; a él moreno, de mirada profunda y con esos aires de duro que esconden al hombre tierno y cariñoso.

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¿Te ha gustado esta sesión de boda en el mar? Puedes disfrutar de ella en nuestro magazine07.


Organización y decoración Fresh & Wood | Fotografía Marta Pérez | Vídeo Pai Pai Produccions | Papelería Marina Guiu | Flores Alblanc | Vestido Immaclé | Traje Pugil | Tartas Entre Harinas | Letras de madera Estudi vint-i-dos | Mobiliario y vajilla Miss R | MUAH Rebeca Torres | Modelos Laura y Jose


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