Sheila había tenido grandes momentos en su vida pero aquel no era uno de ellos, definitivamente.

Bilbao había amanecido con una lentitud anormal para la época del año en la que se encontraban y  en las callejuelas de la ciudad, que permanecía silenciosa y dormida, brillaban los charcos que se habían formado con el agua de la lluvia que caía sin parar. El encapotado cielo impedía que los rayos del sol acariciaran la piel de la joven, por lo que su mal humor había aumentado, y cuando llegó tarde al trabajo supo que le quedaba un largo y tedioso día por delante.


Una pedida de mano en Bilbao


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En su rostro se dibujó una furtiva sonrisa cuando leyó el mensaje que le había enviado Paul, su gran amor, citándola más tarde en su parque favorito sin darle muchas explicaciones.

Ella empezó a fantasear con su cita sorpresa y a pensar en qué era lo que iba a vestir para sorprenderlo y que mejorara su estado de ánimo. Las agujas del reloj no parecían avanzar y cuando por fin se vio libre corrió hacia su casa para ponerse el estilismo rojo que tanto le gustaba y llegar cuanto antes a junto su amado.

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Sheila decidió refugiarse de la hipnotizante lluvia bajo los antiguos arcos de la puerta que enmarcaba aquel lugar tan mágico y lo primero que percibieron sus ojos al ver como Paul se acercaba en su Vespa fue lo guapo que estaba con aquella camisa.

La joven se acercó a él con premura y la increíble sonrisa que obtuvo en respuesta la animó a correr más rápido. Paul le tendió un ramo de flores precioso que atrapó su atención por completo e impidió que se diera cuenta de que las palabras que salieron de su boca segundos después quedarían grabadas en su mente para siempre. «El sol se ha escondido tras las nubes pero aunque estuviera a la vista, tú seguirías siendo luz que más brilla en mi vida.»

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Nada más pronunciar aquellas palabras que llenaron los ojos de Sheila de lágrimas de emoción, Paul se arrodilló ante ella y le hizo la pregunta que llevaba tanto tiempo deseando hacerle. No importó que el suelo estuviera mojado, que la lluvia los estuviera calando hasta los huesos o que se escucharan truenos de fondo, lo importante era que estaban juntos y que, con la afirmativa respuesta de la joven que tan feliz lo había hecho, acababa de comenzar una de las etapas más felices de su vida.

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Espero que te haya gustado esta sesión de Querida Julia fotografiada por HeartMade Weddings pero no te vayas muy lejos porque en breve te traeremos la magnífica boda que le han organizado a esta pareja. ¡Nos vemos en la próxima!


Organización Querida Julia | Fotógrafo HeartMade Weddings | Ubicación La Mula de Moscú | Vestido White Alice | Traje Smith&Smith | Flores Flores Alegría | Maquillaje Studio Femme | Peluquería Balú Hair Trends | Estilista de Moda Azucena Ordoñez | Novia Sheila Feijo | Novio Paul Larrozea | Joyas Eguzkiboda | Agencia Thinking Producciones